domingo 14 de noviembre de 2010

Back in London

Para que sepais de mi volvere a actualizar esto poco a poco, cuando vaya solucionando temas, que de momento las cosas son complicadas, por ser el principio y no tengo mucho tiempo de escribir. Poco a poco.....al menos ya tengo una cutre habitacion, despues de un mes sin poder sacar las cosas de la maleta y estar homeless total. Gracias a todos por vuestro apoyo en este tiempo. Os echo de menos infinito..... Prometo poneros al dia....

Y levantadme Espagna, que yo no estoy hecha para el cielo gris...jeje...

pd. Perdon por la ortografia, pero el teclado es ingles y asi se las gastan...

miércoles 12 de agosto de 2009

Mi mar y sus olas...

No sé ya ni cuándo fue la última vez que actualicé mi diario cibernético público...Lo fui dejando, dejando (al principio por no tener tiempo,después por tener demasiado) y así hasta hoy....

Es curioso cómo funciona a veces la mente humana....Durante los últimos meses de mi proyecto fin de carrera sólo pensaba en las mil y una cosas que haría cuando lo entregara. Me pasaba los días pensando en que todo mi tiempo sería libre y en que lo destinaría sólo y únicamente a hacer lo que me apeteciera...Y, aunque tendríamos que poner sobre la mesa el hecho de que terminé en unas circunstancias económicas de lo más miserables (con lo cual la mitad de las cosas que tenía pensado hacer ya no eran viables), me sorprende que, lo que supuestamente iba a ser un sinfín de actividad, se convirtiera en un sinfín de apatía...

Llevo mucho tiempo llevando una vida muy activa... Mi carrera y el hecho de trabajar al mismo tiempo para pagar el alquiler me han tenido ocupada durante bastantes años. Cuando tienes mil cosas que hacer y mil más por las que preocuparte (apunto, por supuesto, y por ello doy gracias al cosmos, que mis preocupaciones no han sido graves), la mente se agita contínuamente y no para....Ese impulso de no parar no sólo afecta a la mente, sino también al cuerpo. Eres más eficaz y aprovechas cada minuto que tienes porque sabes que es el único que tienes....Así que, durante todo este tiempo, mi vida ha sido un mar lleno de olas......... y ,cuando hay olas, uno se tiene que esforzar mental y físicamente para no terminar arrollado.....

Si, tras años de oleaje, de repente el mar se queda quieto y tu mente frena en seco, llegan nuevos conceptos que desconocías o que al menos hacía tiempo que no experimentabas: la apatía y la desidia....Te encuentras con un mar en calma que sólo te llama a no hacer nada, a quedarte quieto.....cada vez más quieto....y al final te ahogas donde menos creías que lo harías.

Y así me he visto este último mes...Título en mano, ciento volando, sin responsabilidades, sin trabajo, con todo mi tiempo para mí.............y curiosamente destinándolo a no hacer NADA. Y esto es algo de lo más peligroso, ......mucho más peligroso que estar sumido en el más profundo estrés. Porque la desidia te lleva a la negatividad y la negatividad te lleva a ahogarte en tus pensamientos..... y es que somos los peores enemigos de nosotros mismos....

Por supuesto he de decir que he conseguido salir de ese círculo y que esta reflexión no es más que una demostración de ello...Que me he puesto a hacer mil cosas (las que eran gratis, claro está, dadas las circunstancias) y que ahora, un mes después de saber que soy arquitecta, es cuando realmente estoy disfrutando de serlo (aunque esté en el paro y no me sirva para mucho) porque ahora, con mis días ocupados en cosas que llevo años queriendo hacer, es cuando me doy cuenta de lo orgullosa que estoy de mí misma....por haber vivido hasta ahora la vida que en cada momento he querido vivir y haber llegado a donde he querido llegar....

Así que, ole yo.....he dicho...(que para eso esto es mío....jajaja)

domingo 10 de mayo de 2009

Remando espero


Ya son tres los lectores que coinciden en enviarme una historia -dicen que es apócrifa,pero yo me apuesto lo que quieran a que es real como la vida misma- que circula por ahí. Una historia tan estupenda y tan de aquí, o sea, de España o de lo que seamos ahora, que sería una absoluta mezquinidad no compartirla con ustedes; como ya hice, no sé si recuerdan, cuando aquello de las múltiples variantes en torno a los atributos viriles. Tampoco ésta es moco de pavo, así que la transcribo sin apenas toques propios, por el morro. Casi tal cual.

En el año 96, cuenta la crónica, se celebra una competición de remo entre dos equipos: el primero compuesto por trabajadores de una empresa española y el otro por colegas de otra empresa japonesa. Apenas se da la salida, los japoneses salen zumbando, banzai, banzai, dale que te pego al remo, y cruzan la meta una hora antes que el equipo español. Entre gran bochorno, la dirección de la empresa española ordena una investigación y obtiene el siguiente informe: "Se ha podido establecer que la victoria de los japoneses se debe a una simple argucia táctica: mientras que en su dotación había un jefe de equipo y diez remeros,en la nuestra había un remero y diez jefes de servicio. Para el próximo año se tomaran las medidas oportunas."

En el año 97 se da de nuevo la salida, y otra vez el equipo japones toma las de Villadiego desde el primer golpe de remo. El equipo español, pese a sus camistas Lotto, a sus zapatillas Nike y a sus remos de carbohidrato, que le han costado a la empresa un huevo de la cara, llega esta vez con dos horas y media-cronometro Breitling con GPS y parabólica, sponsor de la prueba- de retraso.

Vuelve a reunirse la dirección tras un chorreo espantoso de la gerencia, encargan a un departamento creado ad hoc la investigación, y al cabo de dos meses de pesquisas se establece que el equipo japonés, con táctica obviamente conservadora, mantuvo su estructura tradicional de un jefe de equipo y diez remeros; mientras que el español, con las medidas renovadas adoptadas después del fracaso del año pasado, optó por una estructura abierta, mas dinámica, y se compuso de un jefe de servicio, un asesor de gerencia, tres representantes sindicales (que exigieron hallarse a bordo) cinco jefes de sección y una UPEF (Unidad productora de esfuerzo físico), o sea, un remero. Gracias a lo cual se ha podido establecer que el remero es un incompetente.

A la luz de tan cruel informe, la empresa crea un departamento especialmente dedicado a preparar la siguiente regata. Incluso se contratan los servicios de una empresa de relaciones públicas para contactos de prensa, etc. Y en la competición del año 98, los del sol naciente salen zumbando, up-aro, up-aro, todavía tienen tiempo para detenerse a hacerse unas fotos y comer pescadito frito, y llegan a la meta tan sobrados que la embarcación española -cuyo casco y equipamiento se había encargado para esta edición al departamento de nuevas tecnologías- cruza la meta, cuando lo hace, con cuatro horas de largo retraso.

La cosa ya pasa de castaño a oscuro, de modo que esta vez es la quinta planta la que toma cartas en el asunto y convoca una reunión de alto nivel de la que sale una comisión investigadora que a su vez, tres meses más tarde, elabora el siguiente informe: "Este año el equipo nipón optó como de costumbre por un equipo de diez remeros. El español, tras una auditoría externa y el asesoramiento especial del grupo alemán Sturn und Drang, optó por una formación vanguardista y altamente operativa, compuesta por un jefe de servicio, tres jefes de sección con plus de productividad, dos auditores de Arthur Andersen, un solo representante sindical en régimen de pool, tres vigilantes jurados que juraron no quitarle ojo al remero, y un remero al que la empresa había amonestado después de retirarle todos los pluses e incentivos por el injustificable fracaso del año anterior."

"En cuanto a la próxima regata -continua el informe- esta comisión recomienda que el remero provenga de una contrata externa, ya que a partir de la vigésima quinta milla marina se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla. Una dejadez preocupante, que se manifiesta en comentarios dichos entre dientes, entre remada y remada, del tipo: "anda y que os vayan dando" o "que venga y reme vuetra puta madre", y una actitud que incluso roza el pasotismo en la línea de meta."


Arturo Pérez Reverte

viernes 24 de abril de 2009

Justicia

-Yo -dijo Jesús- pienso que eres un hombre justo.

- En esto te equivocas. Yo no creo en la justicia. La justicia es un concepto platónico. No sé si me entiendes: una idea , nada más. Por otra parte, aunque no oculto mi inclinación por la filosofía, sólo soy un estudioso de las leyes de la Naturaleza, lo que Aristóteles denomina con propiedad un fisiólogo. Y si algo he aprendido es esto: que la Naturaleza no es justa ni la justicia es parte del orden natural. En el orden natural, al que pertenecemos todos, el animal más fuerte se come al más débil. Por ejemplo, un león, si tiene hambre, se come un ciervo o un ave estruz, y nadie se lo reprocha. Luego, al envejecer, el león pierde sus fuerzas y los ciervos o las aves estruces entonces se lo podrían comer si quisieran. De este modo reestablecerían la justicia, pero, ¿acaso lo hacen?

-No- dijo Jesús-, porque son hervíboros.

-Pues ahí lo tienes. No hay justicia en el orden natural. Ni en el sobrenatural. También los dioses se comen los unos a los otros. No con frecuencia, bien es verdad. Que yo sepa, sólo Saturno se come o se comió a sus hijos. Pero ya ves que ni siquiera los dioses se libran de la desigualdad. Claro que vosotros no creéis en los dioses. Pero lo del león vale igual para creyentes y no creyentes. ¿Lo has entendido?

-No, raboni.

-No importa. Ya lo entenderás. Y no me llames raboni.


"El asombroso viaje de Pomponio Flato", Eduardo Mendoza.

lunes 6 de abril de 2009

Funny boy....


Lunes Santo, 17:54 de la tarde...Llevo trazando líneas desde las 8 de la mañana y sólo he descansado una hora para comer (un pollo al curry con piña, por cierto, que me ha salido cojonudo). Creo que se puede intuir mi estado neuronal y espero que, consecuentemente, comprendáis el porqué de mi ataque de risa al leer estas líneas:


jordi dice:
odio ir al peluquero tia

jordi dice:
cuatro pelos

jordi dice:
y me cobra 13 euros

jordi dice:
y luego además me veo rarisimo

jordi dice:
odio los cambios

jordi dice:
descuento para calvos ya!!!!!!!!!!

jordi dice:
es que es muy heavy

jordi dice:
el fill de puta ha tardado 10 minutos

jordi dice:
10 minutos

jordi dice:
he tardado mas yo afeitandome


jordi dice:
pero en serio


jordi dice:
no te parece serio el tema


jordi dice:
?


jordi dice:
que los calvos paguemos igual?


jordi dice:
porque pagamos igual


jordi dice:
¿cómo siempre?

jordi dice:
el cabron me pregunta que si como siempre...

jordi dice:
estoy por decirle que no


jordi dice:
que le tire imaginación


Observación: La foto es de hace 4 años....Su estado capilar, sin duda, ha empeorado. Aún así....¿Es pa quererlo o no es pa quererlo? (Que quede claro que he pedido permiso para colgar en público esta conversación privada.....Todo sea por una buena reivindicación de derechos).

viernes 3 de abril de 2009

Las ciudades y los intercambios

En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginan mil cosas las unas de las otras, los encuentros que podrían ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan un segundo y después huyen, buscan otras miradas, no se detienen.

Pasa una muchacha que hace girar una sombrilla apoyada en su hombro, y también un poco de redondez de las caderas. Pasa una mujer vestida de negro que representa todos los años que tiene, los ojos inquietos bajo el velo y los labios trémulos. Pasa un gigante tatuado; un hombre joven con el pelo blanco; una enana; dos mellizas vestidas de coral. Algo corre entre ellos, un intercambio de miradas como líneas que unen una figura con otra y dibujan flechas, estrellas, triángulos, hasta que en un instante todas las combinaciones se agotan y otros personajes entran en escena: un ciego con un guepardo sujeto por una cadena, una cortesana con abanico de plumas de avestruz, un efebo, una mujer descomunal. Así entre quienes por casualidad se juntan bajo un soportal para guarecerse de la lluvia, o se apiñan debajo del toldo del bazar, o se detienen a escuchar la banda en la plaza, se consuman encuentros, seducciones, copulaciones, orgías, sin cambiar una palabra, sin rozarse con un dedo, casi sin alzar los ojos.

Una vibración lujuriosa mueve contínuamente a Cloe, la más casta de las ciudades. Si hombres y mujeres empezaran a vivir sus efímeros sueños, cada fantasma se convertiría en una persona con quien comenzar una historia de persecuciones, de simulaciones, de malentendidos, de choques, de opresiones, y el carrusel de las fantasías se detendría.

Las ciudades invisibles, Italo Calvino

lunes 30 de marzo de 2009

Sputnik, mi amor...


Sin embargo, cada vez que debo hablar de mí mismo me siento, en cierto modo, confuso. Me veo atrapado por la clásica paradoja que conlleva la proposición "¿Quién soy?". Si se tratara de una simple cantidad de información, no habría nadie en este mundo que pudiera aportar más datos que yo. No obstante, al hablar sobre mí, ese yo de quien estoy hablando queda automáticamente limitado, condicionado y empobrecido en manos de otro que soy yo mismo en tanto que narrador -víctima de mi sistema de valores, de mi sensibilidad, de mi capacidad de observación y de otros muchos condicionamientos reales-. En consecuencia, ¿hasta qué punto se ajusta a la verdad el "yo" que retrato? Es algo que me inquieta terriblemente. Es más, me ha preocupado siempre.
Sin embargo la mayoría de las personas de este mundo no parece sentir ese temor, esa incertidumbre. En cuanto tienen oportunidad hablan de sí mismos con una sinceridad pasmosa. Suelen decir frases del tipo: "Yo parezco tonto de tan franco y sincero como soy", o "Soy muy sensible y me manejo muy mal en este mundo", o "Yo le leo el pensamiento a la gente". Pero he visto inumerables veces cómo personas "sensibles" herían sin más los sentimientos ajenos. He visto personas "francas y sinceras" esgrimir sin darse cuenta las excusas que más les convenían. He visto cómo personas que "le leían el pensamiento a la gente" eran engañadas por los halagos más burdos. Todo ello me lleva a pensar: "¿Qué sabemos, en realidad de nosotros mismos?".
Cuanto más pienso en ello, más reacio soy a hablar de mí mismo (si es que realmente hay necesidad de hacerlo). Antes prefiero conocer, en mayor o menor medida, hechos objetivos sobre existencias ajenas. Y, basándome en la posición que ocupan tales hechos y personajes individuales en mi interior, o a través del modo en que restablezco mi sentido del equilibrio incluyéndolos, trato de conocerme de la manera más objetiva posible.
Haruki Murakami